Cientos de familias se reunieron este martes en la Misa de Difuntos organizada por el Grupo Mémora en la Basílica de Santa Maria del Mar de Barcelona, en una celebración que ofrece espacio de plegaria, consuelo y recuerdo por las personas que han perdido un ser querido en los últimos meses.
La misa fue presidida por el arzobispo de Barcelona, el cardenal Joan Josep Omella, que transmitió un mensaje de esperanza a los asistentes con la idea de que «la muerte no tiene la última palabra». Durante la homilía, Omella invitó los fieles a «mirar arriba para encontrar la esperanza» y quiso acompañar el dolor de las familias recordando también su plegaria personal por su madre difunta, como signo de comunión en el sufrimiento.
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